Se denomina suelo a la parte no consolidada y superficial de la corteza terrestre, biológicamente activa, que tiende a desarrollarse en la superficie de las rocas emergidas por la influencia de la intemperie y de los seres vivos (meteorización).
Los suelos son sistemas complejos donde ocurren una vasta gama de procesos químicos, físicos y biológicos que se ven reflejados en la gran variedad de suelos existentes en la tierra.
A grandes rasgos los suelos están compuestos de minerales y material orgánico como materia sólida y agua y aire en distintas proporciones en los poros. De una manera más esquemática se puede decir que la atmósfera, el conjunto de todos los suelos, abarca partes de la litosfera, biosfera, atmósfera e hidrosfera.
El suelo es uno de los espacios en los que el hombre ha influido de manera más determinante.
Desde sus orígenes, la humanidad ha tomado de la Tierra todo lo que necesitaba.
La acción humana ha conseguido a lo largo del tiempo, y sobre todo en el siglo XX,
alterar física, química y biológicamente la Tierra, provocando distintos efectos, como
son: agotamiento, erosión, desertización, deterioro y envenenamiento de la piel de la
Tierra, a la que llamamos suelo. Y el hombre, que puede llegar a mover montañas, ha
conseguido convertirse en un factor geológico extraordinariamente importante.


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